La Embajada de El Salvador y la Asociación Hispánica de La Haya organizaron, en mayo, un conversatorio sobre la obra del escritor salvadoreño Salvador Salazar Arrué, conocido como “Salarrué”. La actividad estuvo a cargo de la abogada y notaria Mirella Pocasangre de Vázquez, quien se distinguió por su emotiva narrativa de los cuentos de este prestigioso autor.
El público presente, entre ellos miembros de la Asociación Hispánica de La Haya, escritores latinoamericanos, miembros del cuerpo diplomático, de la prensa y amigos de El Salvador, llenó la sala participando activamente con preguntas sobre el autor y el léxico utilizado en sus cuentos.
Edith Bergansius, presidenta de la Asociación Hispánica de La Haya, recibió a los invitados y presentó el evento mencionando que: “La idea de tener este conversatorio sobre los cuentos de ‘Salarrué’ nació hace aproximadamente un año, cuando tuvimos una actividad similar en el Instituto Cervantes de Utrecht. Desde ese momento fijamos una fecha. Así que gracias a ustedes también, miembros de la asociación y a mis colegas del cuerpo diplomático que nos acompañan; realmente es un honor y un gusto tenerlos aquí”.

El Embajador de El Salvador, S.E. Agustín Vázquez Gómez, presentó el evento y conversó con el público sobre las iniciativas de los embajadores latinoamericanos para promover el uso del español en los organismos internacionales.
“Particularmente, tenemos acá al embajador de Uruguay, S.E. Álvaro González Otero, quien en este período es el coordinador del Grupo de Amigos del Español en La Haya. Lo que nosotros hacemos es tratar de promover el uso de nuestra lengua en los organismos internacionales aquí representados.
En algunos lo hemos logrado con mucho éxito; en otros todavía se está trabajando. Pero les puedo asegurar que iniciativas como esta, y con la presencia del coordinador del Grupo de Amigos del Español en La Haya, estamos sembrando la semilla.
El día de hoy queremos compartir un poco acerca de El Salvador, de su belleza y de su riqueza natural que podemos disfrutar. Pero tenemos un activo mucho más importante, que es nuestra gente. Nuestra gente es muy cálida, muy amigable, muy abierta, muy dispuesta y siempre estamos de la mano para ayudar y recibir incluso a aquellos que no conocemos.
El día de hoy queremos invitarlos a todos ustedes, a través de la voz de mi querida esposa, a que podamos conocer un poco más acerca de un escritor salvadoreño del cual nosotros nos sentimos muy orgullosos. Así que, con este preámbulo, reitero nuestro agradecimiento por permitirnos estar aquí, en su casa, en la Asociación Hispánica”.
Posteriormente, dio paso a Mirella Pocasangre y a su vívida narrativa sobre Salvador Salazar Arrué, artísticamente conocido como “Salarrué”, quien a través de sus cuentos reflejó la idiosincrasia de El Salvador.

“‘Salarrué’ narró la simplicidad de nuestra vida y cómo somos. Con esas historias simples y divertidas toca el corazón; es la forma en la cual nosotros vivimos nuestro día a día en El Salvador. Es un artista que, de una manera muy hábil, logró capturar la identidad del salvadoreño y hoy queremos concentrarnos en esa parte de nuestra identidad cultural. Y sobre todo conversar acerca del mejor escritor de todos, para mí. Creo que cuando escuchen sus historias también dirán: sí, es el mejor escritor de El Salvador”.
¿Quién era “Salarrué”? ¿Cuáles eran sus orígenes?
Nació el 22 de octubre de 1899 en Sonsonate, conocida como la ciudad de los cocos por su proximidad con la costa, una zona rodeada de montañas y con una tradición indígena muy marcada. Su abuelo era español.
A los ocho años fue llevado a vivir a San Salvador, la capital, y posteriormente a Santa Tecla, ciudad cercana donde estudió en el Liceo Salvadoreño. Su madre había sido escritora, por lo que desde niño estuvo rodeado de libros y de personas vinculadas al arte.
“Salarrué” consiguió una beca para estudiar en Estados Unidos cuando tenía 18 años. Estudió pintura en Baltimore, Maryland, razón por la cual siempre decía que su profesión era la de pintor.
En 1923, a los 24 años, contrajo matrimonio con la artista plástica Zélie Lardé Arthés, de padres franceses, quien fue la madre de sus tres hijas: Olga, Teresa y María Teresa.

“Salarrué” escribió Cuentos de Cipotes —como se les llama a los niños en El Salvador—, historias contadas desde el imaginario infantil, incluyendo su propio lenguaje; y Cuentos de Barro, relatos costumbristas de adultos. También escribió historias fantásticas que transportaban al lector a mundos imaginarios. Publicó numerosos libros y recopilaciones, obtuvo reconocimientos del Congreso de su país y recibió la Orden José Matías Delgado, una de las más importantes distinciones de El Salvador.
En 1975 falleció, dejando como legado sus secretos, sus pinturas y sus cuentos, que hoy continúan siendo compartidos. Mirella, entre sus lecturas animadas, contó cómo desde niña leía sus cuentos y cómo “Salarrué” se convirtió en su héroe literario.
Luego de la lectura de dos bellos cuentos, el evento continuó con una degustación de gastronomía salvadoreña.


